Archivo de Enero de 2010

Lo material y lo espiritual. Poder o sabiduría, la fuerza de la palabra.

La Tierra se mueve gracias a aquellos que no han puesto su mente al servicio del poderoso. Estos hombres son los que con su forma de pensar, sus descubrimientos, independientes, en pequeños sitios, son los que han conseguido que la humanidad avance.

Los poderosos, los que sólo buscan lo material, hacen que la Tierra sea más espesa, más compacta, más materia y más lenta. No podemos limitar nuestra mente a los caprichos del poderoso. Sólo podremos ser libres si lo que genere nuestro espíritu va encaminado al bien común, porque el poderoso es muy limitado; se queda aquí, en la Tierra, con los pies bien metidos dentro de ella. Extrae su oro, su hierro, su cobre y con ellos hace joyas y armas.

El sabio no tiene los pies dentro de la tierra, sino que se ha marchado a buscar su conocimiento, liberando su espíritu y su mente. Busca dentro de él en lugar de buscar dentro de la tierra, y los resultados son que el nivel tecnológico y el nivel cultural son más y más altos cada día.

Si el mundo estuviese dominado por sabios sería negativo porque el mundo no puede estar dominado. Si se domina, se sujeta; si se sujeta, se frena. En todo caso, el mundo debería estar dirigido por los más sabios y serán sabios en la medida que sean humildes, generosos y altruistas; en la medida que busquen dentro de ellos para enseñar a los demás a buscar dentro de ellos también.

Si vas por un camino no busques referencias en una nube, porque la nube se transforma, desaparece, surge más allá. El camino debe ser andado con un objetivo fijo y debes evolucionar en ese objetivo, no en las nubes que cambian y se transforman.

Los hombres que han modificado la Tierra en su aspecto cultural han sido aquellos que escuchaban, aprendían, asimilaban y tomaban decisiones encaminadas al bien común. Desoían aquellas palabras que les llevaban a materializarse. Cuando descubrían algo nuevo para el progreso de la humanidad, no lo hacían con afán de lucro, pero el poderoso lo utilizaba para lucrarse.

En la Tierra ha habido muchos hombres que han muerto pobres después de haberla hecho salir de cientos de años de atraso, pero su premio lo tienen fuera, porque la humanidad no es sólo la Tierra, y fuera de ella han encontrado su premio, el premio a su esfuerzo, a su generosidad.

No importa que los pasos sean largos o cortos, lo importante es que sean pasos. Y si pones tu mano esperando recibir, pon dentro de esa mano algo que entregar aunque sea inmaterial, aunque sólo sea un “gracias”. Pon algo.

Si tienes que atarte a algo, átate a ti mismo. No culpes a los demás de tus propios errores. Sé tu propio juez, pero sé un juez justo. Si andas por un bosque, ten cuidado porque habrá ramas bajas y puedes golpearte contra ellas. No es necesario que se corten, simplemente agáchate un poco para volver a erguirte inmediatamente.

No pronuncies nunca la palabra imposible, porque todo es posible dentro de ti. Si después lo transmites fuera, podrás hacer realidad todo lo que alcancen tus palabras. Tu palabra puede ser tan poderosa que cambie por completo una estructura mental. Puede hacer viejo a un joven, puede hacer joven a un viejo. Tu palabra es la proyección de tu mente. Si tu mente es limpia, tu palabra será limpia y sonora. Si tu mente es sucia tu palabra también lo será, ensuciando donde llegue. Tu palabra debe ser limpia y sonar como trompeta, vibrante, llamando al orden y a la acción a los espíritus pasivos. No le pongas sordina; que suene como es, no tengas miedo.

Tu palabra es la voz de tu pensamiento y tu pensamiento es lo que ha generado tu mente. No lo mates con las experiencias negativas, busca las positivas y almacénalas; ellas te darán la palabra sonora, la palabra vibrante. No te dejes impresionar por los acordes del trombón: es sonoro, es fuerte, parece poderoso, parece que dentro de su boca va a caber tu cuerpo, pero tiene una boca muy grande y un estómago muy estrecho. No te preocupes, no te va a comer. Y puestos a sonar, la voz de la trompeta llega mucho más lejos que la del trombón.

Tampoco hagas alarde de ella, sé mesurado en tus palabras. Pero si eres mesurado, sé claro, no turbio y cobarde. Sé también concreto y seguro. Seguro porque la palabra es el reflejo de tus pensamientos. Pon en orden tus pensamientos y si eres suficientemente hábil para que tu voz llegue a tu prójimo, él vibrará en la misma frecuencia que vibras tú.

Tú puedes conseguir lo que quieras si va dirigido positivamente. Si, por el contrario, va dirigido negativamente, poco a poco te irás hundiendo. Conseguirás logros parciales, inmediatos, pero te estarás hundiendo. Si vas positivamente, quizás los logros sean un poco más a largo plazo, pero te estarás elevando.

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Prepararse Para lo Bueno (2)

Por lo dicho antes, prepararse para lo bueno no es algo parecido a prepararse para ver una película, con una actitud meramente pasiva, como quien se sienta a esperar qué le sirvan en bandeja cualquier cosa, sin que él tenga nada que hacer.
No es así con respecto a lo que quería decir con prepararse para lo bueno.

Si vas en un avión y te dicen “prepárate para un aterrizaje forzoso”, tú extraes la tarjeta con las instrucciones de emergencia (si es que hay una) y comienza a ponerlas en práctica. Guarda todos los objetos sueltos, te sacas las gafas, etc. Es decir, comienzas a actuar de inmediato.
De la misma forma, prepararse para lo bueno no significa sentarse a esperar que lo bueno llegue, sino a poner en práctica lo necesario para que llegue; acción inmediata, coherencia, lógica, sentido común.

Un mundo mejor no puede construirse desde aquella parte nuestra (sí, suya también, aunque no quiera verla) que ha creado todas las guerras y que ahora destruye el equilibrio ecológico planetario.

Un mundo mejor sólo puede ser el producto de un ser humano mejor, y el ser humano no puede ser mejor sin hacer ESFUERZOS tendientes a superar, en sí mismo en primer lugar, aquella fuerza negativa que crea las guerras y los desastres ecológicos.

Y no es cosa de decir “estoy de acuerdo”, y nada más, sino de prepararse para lo bueno, acción inmediata, coherente, consecuente; esfuerzos.

El gran problema es que la necesidad de preparación, de trabajo interior, de cambio interno, es muy fácil de detectar en los demás, y tremendamente difícil en sí mismo; igual que sucede con la paja en el ojo ajeno.

“El mundo está mal porque nadie hace nada”.

Lo que falta es que TU comiences a hacer algo, a prepararte para hacer posible lo bueno, y TU mundo, tu mundo personal, cambiará para mejor. De eso puede estar muy seguro.

Y por añadidura, la salud del mundo recibirá un pequeño refuerzo gracias a tus esfuerzos.

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Prepararse para lo Bueno

Preparar la mente, la energía interior, para que en la vida nos ocurra lo bueno, lo maravilloso, es mucho más difícil que prepararla para lo malo.

Somos profesionales en lo segundo, y legos en lo primero.

Y debido a que el Universo nos devuelve lo que le lanzamos, tan poca maravilla hay en tantas vidas, y tanta calamidad en tantas otras.

¿Es del Universo la culpa?

Continuará…

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Ser Amor

La gente por lo general no es consciente de tener muchas facetas; cree ser una misma persona todo el tiempo y sí, lo es, pero sólo físicamente, porque ahora ama, diez minutos después odia, y no tiene la menor consciencia de ese profundo cambio.

Ni de los centenares de otras facetas o yoes que tiene, todos coexistiendo al mismo tiempo.
Algunas de esas personas se sienten “espirituales” porque consideran que el Amor es lo más importante de la vida, y que un mundo unido y en paz sería lo mejor.

Pero al mismo tiempo son rencorosos, vengativos, intolerantes, etc.
Y lo peor de todo es que no son conscientes de tener esas otras facetas coexistiendo con sus ideas de “paz y amor”…

Cuando “se ponen” espirituales, todo  bonito, ¡vamos a construir un mundo mejor, chicos!
Pero ir a tocarles el ego (cosa que los maestros hacen intencionalmente a veces, para “calibrar” a la persona), y puede aflorar inmediatamente el “monarca ofendido”, y podrá desearos los peores males (o intentar causároslos personalmente en algún caso).

Y seguirá creyéndose “tan espiritual”, sólo que el otro es una basura humana, que de espiritual no tiene nada, que es un falso que lo ofendió injustamente, qué se habrá creído…
Y la energía venenosa circulando por sus venas, por su alma.
Pero seguirá creyéndose “tan espiritual”, y no será testigo de toda la negrura que le corroe por dentro.
Todo ello en el plano inconsciente.

Pero el veneno circulará igual por su sangre y por su alma, lo vea o no lo vea.

Por eso para nosotros que alguien diga que le gustaría un mundo en Amor no significa gran cosa. Si considera eso como ser partidario del Real Madrid, Boca Juniors, alguna secta, religión o ideología política, y que el sólo hecho de ser aficionado a ese “club” le convierte en “espiritual”, está muy equivocado.

Un mundo nuevo no puede construirse sobre las mismas bases que se ha construido esta civilización enferma: la intolerancia, el odio, el materialismo, la división, la crueldad, la arrogancia, la superficialidad y la soberbia. Y todo ello a nivel más inconsciente que consciente, lamentable-mente.

Nada sacamos con ser partidarios del “bando de un mundo mejor”, si mantenemos por dentro al mismo tiempo todas las lacras de este mundo deforme.

Porque si ese bando llegase a ser el más fuerte del mundo y tomase el poder, sin un cambio efectivo en quienes pertenecen a ese bando, continuarán igual que ahora la intolerancia, el odio, el materialismo, la división, la crueldad, la arrogancia, la superficialidad y la soberbia.

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Sólo se alcanza aquello a lo que se aspira

El ser humano es una criatura mucho más evolucionada que los animales, posee raciocinio, imaginación, espiritualidad y otras elevadas cualidades de las que ellos carecen.

Y también posee privilegios muy especiales. Jesús y otros maestros han dicho que el hombre puede realizar milagros, entre otras posibilidades superiores.

Pero el hombre común, la gran mayoría de la humanidad, no se interesa por avanzar hacia esas posibilidades superiores y apunta sólo hacia objetivos que en poco se diferencian de aquellos que los animales persiguen: sobrevivir, divertirse, comer, dormir y aparearse.

Lo cual no tiene nada de malo, sólo que cuando eso es lo único que se persigue, sólo eso se alcanza, y si es que se alcanza, porque la falta del conocimiento necesario para lograr posibilidades superiores impide o dificulta también la obtención de esos objetivos elementales u ordinarios.

Pero ese conocimiento sólo puede conseguirse cuando se aspira a algo más que aquello que los animales persiguen.

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