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El Yo Interno, el Espíritu… Lo real y lo subjetivo. Los logros materiales y espirituales. La fuerza del Espíritu.

Sólo pasa hambre el que no sabe que tiene dos manos.

Para segar no utilices un martillo. Para andar por un camino no utilices una barca, la barca es para andar caminos en el mar. Para andar caminos en la tierra usa tus pies o usa un vehículo acondicionado a la tierra. Si tu camino está en el espacio no puedes utilizar vehículos de mar ni de tierra, deben estar preparados para volar. A cada medio, su vehículo.

Si alimentas tu cuerpo para que te sirva, debes alimentar tu espíritu para que también te sirva. Un espíritu poco alimentado es un espíritu débil, sin fuerza. Un espíritu bien alimentado es un espíritu que genera un tipo especial de energía. Es una energía que se contagia, que anima, porque animar es utilizar el ánima o dar vida al ánima.

No confundas realismo con subjetivismo. Realismo es que andas, que pisas las piedras del camino, que vives, que comes, que te alimentas, que amas, que todos los seres de la Tierra, que albergan un espíritu evolucionado, sienten y hacen las mismas cosas. Subjetivismo es creer que todo está hecho para y por lo que estimamos nuestro; enfocar todo bajo nuestra limitada manera de pensar.

No somos los más inteligentes, los más sabios. Por tanto, no podemos dar nuestra opinión como única y verdadera. Todos tienen algo que decir, todas las opiniones son válidas. El conjunto de todas las opiniones subjetivas dan como resultado una opinión objetiva. No debemos imponer nuestra verdad, porque es “nuestra verdad”, no La Verdad. La Verdad es el conjunto de todas las verdades.

Si tienes un rasguño en tu mano, no te avergüences de enseñar tu mano, porque es un rasguño que ha ocurrido por utilizarla. El que guarda su mano está debilitandola. El rasguño sanará. Una mano atrofiada sólo funcionará cuando se cambie. De todas formas, cuida el rasguño, que no se infecte, que no se agrande la herida para no perder la mano. Al contrario, debes cuidarlo, atender ese rasguño y desaparecerá y tendrás nuevamente una mano útil. No culpes a los demás de ese rasguño, ha sido producido por utilizar la mano.

En principio, al rasguño le aplicamos alcohol. Escuece, pero impedirá que la herida se infecte. Después, los consejos de las personas autorizadas en medicina, podrán indicarte el tratamiento a seguir para curarlo. Cualquier otra opinión no autorizada puede llevarte a perder la mano.

Cuida bien todas aquellas cosas que afecten a tu evolución espiritual.

Cuando estés en lo alto y mires abajo verás que hay mucha gente a un nivel muy inferior al que ocupas en ese momento, pero lo mismo que las naves despegan y aterrizan, los logros materiales se elevan y se estrellan porque son perecederos, porque duran tiempo limitado, porque solamente sirven para alimentar el cuerpo y la parte externa y más baja de la personalidad, el egoísmo. El egoísmo y todos sus derivados: la egolatría, el egocentrismo, todo lo dirigido a la valoración del ego, del yo externo, del yo mortal, del yo que desaparece. Lo importante es dirigir nuestros esfuerzos al YO, al YO con mayúsculas, al YO interno, al YO del que descendemos todos, porque esa es la moneda que nos ha dado Dios.

Si al andar el camino vamos mirándonos los pies, no veremos el barranco o la valla, o las ramas bajas, y nos golpearemos, caeremos. Mira al frente, erguido. Si confías en ti, si sabes que dentro tienes el YO supremo, el Profundo, la Esencia, el Amor, podrán atacarte las fieras, podrán las zancadillas hacerte caer, pero siempre te levantarás en la misma postura, erguido, porque habrán hecho caer tu cuerpo, tu yo externo, pero el Profundo, la parte que llevas de Dios, no podrán doblegarlo porque es inmutable.

No te dirijas a los demás sin haber limpiado tu espíritu. No hables mediatizado, con miedo, porque las palabras se volverán contra ti. Si tienes miedo, no hables, porque es contagioso. Habla mirando a los ojos. Transmite tu fuerza por tu mirada. Di a otro que le amas, con los ojos, sin rencor, sabiendo que las palabras se transmiten por la expresión de los ojos.

Cuando ames a tu hermano, tus manos serán cálidas, reconfortantes. Si esperas que los demás hagan lo que tú puedes hacer, estás atrofiando tus manos, te estás auto limitando, estás enterrando la moneda que te ha dado Dios. No malgastemos la moneda, no la enterremos, no hagamos hacer a los demás lo que seamos capaces de hacer nosotros mismos. Lo que puede hacer un hombre lo puede hacer otro, más tarde o más temprano. Si existe verdadera voluntad de hacerlo, lo hará.

Busca dentro de ti la luz que necesites y jamás existirá para ti lo imposible.

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